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jueves, 30 de octubre de 2014
jueves, 23 de octubre de 2014
Drones agrícolas
Un seguimiento pormenorizado de las cosechas podría mejorar el consumo de agua y la gestión de plagas.
Ryan Kunde es un vinatero cuyos idílicos viñedos están plácidamente asentados en el valle de Sonoma al norte de San Francisco (EEUU). Pero Kunde no es un agricultor típico, además maneja drones. Y no es el único. Forma parte de la vanguardia de granjeros que están usando la que fuera una tecnología de aviación militar para cultivar mejores vides usando fotos desde el aire, siguiendo una tendencia más general de usar sensores y robótica para incorporar el uso de datos a la agricultura de precisión.
Para Kunde y cada vez más agricultores, un "dron" es simplemente una plataforma de cámaras aéreas baratas: ya sean aviones de ala fija en miniatura, o más habitualmente, quadcópteros y otros pequeños helicópteros multiaspas. Estas aeronaves está equipadas con un piloto automático mediante GPS y una cámara estándar. El software que se maneja desde tierra une las imágenes aéreas para crear un mapa-mosaico de alta resolución. Mientras que un aparato de radiocontrol necesita un piloto en el suelo que lo maneje, en el caso del dron de Kunde el piloto automático (fabricado por la empresa 3D Robotics) se encarga de todo el vuelo, desde el despegue hasta el aterrizaje. Su software planea la ruta, teniendo como objetivo una cobertura máxima de los viñedos, y controla la cámara para optimizar las imágenes que posteriormente serán analizadas.
La llegada de drones pequeños, baratos y fáciles de usar se debe en gran medida a destacados avances en la tecnología: diminutos sensores MEMS (acelerómetros, giroscopios, magnetómetros y a menudo sensores de presión), pequeños módulos GPS, procesadores increíblemente potentes y toda una gama de radios digitales. Todos estos componentes son cada vez mejores y más baratos gracias a su uso en los teléfonos inteligentes y las extraordinarias economías de escala de esa industria. En el corazón de un dron, el piloto automático ejecuta un software especializado, muchas veces programas de código abierto creado por comunidades como DIY Drones, fundada por mí, en vez de los caros códigos de la industria aeroespacial.
Los drones ofrecen a los granjeros tres tipos de imágenes detalladas. Para empezar, ver una cosecha desde el aire puede revelar patrones que ponen al descubierto todo tipo de incidencias, desde problemas de riego hasta variaciones en el tipo de tierra e incluso infestaciones de plagas y hongos que no se ven a nivel del suelo. En segundo lugar, las cámaras en el aire pueden tomar imágenes multiespectro, capturando datos del espectro infrarrojo además del visual y que se pueden combinar para crear una imagen de la cosecha que destaca las diferencias entre las plantas sanas y enfermas que el ojo humano no ve. Por último, un dron puede revisar los campos cada semana, cada día o incluso cada hora. La combinación de estas imágenes para crear una serie temporal, permite observar los cambios en la cosecha, revelando áreas problemáticas y las oportunidades que hay para gestionar mejor la cosecha.
Los drones agrícolas se están convirtiendo en una herramienta como cualquier otro dispositivo de consumo y ahora empezamos a pensar qué podemos hacer con ellos. Ryan Kunde quiere regar menos, usar menos pesticidas y, en última instancia, producir un vino mejor. Más y mejores datos pueden reducir el consumo de agua y la carga química en nuestro entorno y nuestra comida. Visto así, lo que empezó como una tecnología militar puede acabar siendo conocida como una herramienta tecnológica verde y nuestros hijos crecerán acostumbrados a usar robots voladores que zumban por encima de las cosechas como diminutas fumigadoras.

Los Smartphone ultraprivadas Vienen con la intención de hacerse un hueco en el mercado de los teléfonos inteligentes. Estos dispositivos han sido considerados por la Agencia Tecnológica de Massachusetts (MIT) como los teléfonos que transmiten lo mínimo de la información personal de los consumidores y así lo ha hecho constar en su informe anual con las 10 tecnologías más innovadoras.

mapas cerebrales
Los Smartphone ultraprivadas Vienen con la intención de hacerse un hueco en el mercado de los teléfonos inteligentes. Estos dispositivos han sido considerados por la Agencia Tecnológica de Massachusetts (MIT) como los teléfonos que transmiten lo mínimo de la información personal de los consumidores y así lo ha hecho constar en su informe anual con las 10 tecnologías más innovadoras.
Estos móviles aseguran y cuidan la privacidad de los usuarios ante la frecuente intromisión de los gobiernos y marcas comerciales por hacerse con la información de éstos. Información que aprovechan algunas empresas para llevar a cabo campañas publicitarias cada vez más personalizadas para incrementar sus ingresos.
Esto es lo que pretenden evitar los Smartphones ultraprivados, preservar una intimidad y privacidad cada vez más ausente en las nuevas tecnologías, haciendo caso, así, a los usuarios preocupados por su Derecho a la intimidad.
mapas cerebrales
La evolución en las investigaciones sobre el cerebro ha dado grandes saltos a partir de 1968, cuando se logró obtener la primera imagen de diagnóstico no invasiva del órgano rector del sistema nervioso. Los rayos X revolucionaron la Medicina haciendo posible ver a detalle las vías sanguíneas y corteza del cerebro.
Sin embargo, en aquel entonces era inconcebible observar regiones internas y estructuras relacionadas con alteración de movimientos y trastornos del sueño, la conducta o el aprendizaje; mucho menos detectar con exactitud algún tumor y la manera en que afectaba las zonas cercanas.
Por fortuna, los detallados estudios de mapeo cerebral han evolucionado y gracias a ello ha sido más fácil conocer las redes neuronales que conforman al cerebro, determinar su funcionamiento y diagnosticar anomalías cerebrales
chips neurocerebrales. Los ordenadores son increíblemente ineficientes en muchas tareas que resultan sencillas incluso a las mentes más simples, como por ejemplo reconocer imágenes y moverse por espacios desconocidos. Las máquinas que se encuentran en los laboratorios de investigación y grandes centros de datos pueden llevar a cabo este tipo de tareas, pero son inmensas y requieren muchísima energía para funcionar, además de una programación especializada. Hace poco Google copó los titulares por un software capaz de reconocer de forma fiable a gatos y caras humanas en vídeos, pero para conseguirlo fueron necesarios no menos de 16.000 potentes procesadores.
Una nueva generación de chips de ordenador que opera más como el cerebro quizá esté a punto de estrechar la distancia que existe entre la computación artificial y la natural; entre circuitos que resuelven operaciones lógicas a una velocidad de vértigo y un mecanismo afinado por la evolución para procesar y actuar partiendo de aportaciones sensoriales del mundo real. Los avances en neurociencia y tecnología de chips han hecho posible la construcción de dispositivos que, al menos a pequeña escala, procesan datos igual que el cerebro de un mamífero. Estos chips "neuromórficos" quizá sean la pieza que faltaba en muchos proyectos prometedores inacabados en el campo de la inteligencia artificial, como los coches que se conducen solos de forma fiable en cualquier circunstancia, y los teléfonos inteligentes que actúan como ayudantes competentes.
David Jones y Michael Armani han querido dar un paso más en esta favorable evolución de la impresión 3D han desarrollado la Micro 3D (también conocida como M3D) enfocada realmente al consumidor final para que pueda hacer un uso cotidiano de ella.A través de una campaña de crowdfunding en la plataforma Kickstarter han llegado a recaudar más de 270.000 dólares, superando con creces su objetivo inicial de conseguir 50.000 dólares para poder fabricar las impresoras a gran escala. Esperan que la cadena de montaje esté funcionando a finales de este verano. La Micro 3D puede reservarse y en Kickstarter por 299 euros.Según sus creadores, la impresora Micro 3D responde a tres principios: fiabilidad, consistencia y accesibilidad.Al estar creada para el consumidor final, se ha prestado especial atención en que ésta sea intuitiva, sencilla y fácil de usar, por lo que tanto expertos como principiantes podrán hacer uso de ella sin problema alguno. “Permite navegar por un sinfín de objetos y organizar los modelos 3D descargados en una biblioteca fácil de consultar”, explican sus creadores. Su diseño, que le permite ocupar poco espacio, es minimalista y divertido, al igual que la interfaz de su software.
jueves, 16 de octubre de 2014
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